El extraño caso de Pachayoung. ¿Pacha qué?

Antes de hablar del fenómeno Pachayoung confieso por propia voluntad que soy adicto a las revistas. Las colecciono. Las busco en ferias, librerías, kioskos, internet. Las revistas son la causa de que mis ahorros sean ridículos. Además de comprarlas, a veces también hago una revista (Cometa) con mis amigos. Y sigo algunos blogs que me mantienen al tanto de cómo debo gastarme la propina.

Soy fiel de la clásica National Geographic. Pero también me encantan las revistas hipsters Frankie y Smith Journal, de Australia, donde una amiga se mudará a estudiar diseño y ojalá consiga un empleo en alguna de ellas. También me encantan las revistas de Portlandia (Kinfolk, Tin House) y sus experimentos minimalistas. En San Francisco, McSweeney’s, siempre corazón. Cuando puedo, consigo la gigante de Inglaterra: Acne Paper. O The Last Magazine, de NY. En España, me suscribí online a El Estado Mental y sigo las aventuras increíbles de Orsai-Bonsai. En Francia, me asombran los cojones de XXI y 6 Mois. En Latinoamérica, Etiqueta Negra, El Malpensante, Piaui están en mi dream team. Y, en Lima, mi ciudad, lo que queda de mi billetera le pertenece a Pachayoung.

Escritor Santiago Roncagliolo conversando con los autores de Pachayoung.

-¿Pacha qué? -le pregunté al periodista Miguel Ángel Farfán cuando me contó sobre este proyecto, hace más de un año.

Farfán había dejado el periódico en el que trabajaba para convertirse en profesor. Su escuela queda en los confines del desierto de Ventanilla, en una comunidad que lleva el nombre del inca más famoso, Pachacútec, el que transforma la tierra, y donde si los cálculos preelectorales ayudan, los vecinos verán salir el agua dentro de sus casas recién a fines de 2015. Palabra de Presidente.

-Pachayoung -aclaró Miguel Ángel y enseguida me explicó el significado.

Para mi mala suerte lo olvidé. (Perdón, amigo). Lo que no olvidé fue que la revista iba a ser hecha por sus alumnos, un grupo de adolescentes, hijos de sus padres y también de Pachacútec. El barrio imprime una marca de origen que muchos adultos olvidamos a propósito o con facilidad. Estos chicos, por el contrario, estaban dispuestos a sacarle partido al hecho de vivir donde vivían.

Autores de Pachayoung en las redes de Cometa.

Su revista (si es que lograban hacerla) contaría al resto de la ciudad qué se siente vivir en Pachacútec. Un lugar que técnicamente es considerado Pueblo Joven, Asentamiento Humano, Barriada, Periferia, Sector Urbano-Marginal. Y donde la mayoría de las casas tienen piso de tierra, y carecen de agua corriente y desagües; y donde abundan los robos (pues, entre otras cosas, las frágiles casas son fáciles de robar y porque tampoco hay buenos policías); y donde las pandillas son el instituto de deformación de tantos adolescentes. Pero Pachacútec también es el barrio donde estaban ellos. El profesor Farfán y sus alumnos.

¿De verdad querían hacer una revista impresa? Con lo caro que es imprimir, yo les habría sugerido hacer un blog. Por suerte me callé la boca. Hace unas semanas el profesor Farfán me envió el pdf completo de la revista con la noticia adicional de que acababa de salir de imprenta. Me di un tiempo para leerla con comodidad. En Waterloo, en la cama, en el sofá. Y al hacerlo sentí esa magia inexplicable que solo ocurre cuando, como lector de revistas, te enamoras a primera vista.

Primer número de Pachayoung. Selfie en Pachacutec.

(No voy a detallar los contenidos para no malograrte la sorpresa. Lo ideal es que, si te interesa, la consigas y te encierres bajo llave en algún lugar a salvo del mundo, que es la manera como deben leerse las buenas revistas).

Toda gran revista produce dos tipos de historias: las que se publican y las que no. Las primeras hacen felices a los lectores. Las otras son las que alimentan a los fanáticos. Y la única manera de conocerlas es interrogando a los editores: ¿Cómo decidieron las historias? ¿Por qué estas y no otras? ¿Dónde se hizo la revista? ¿Cuánto esfuerzo costó? ¿Cuál es el detrás de cámaras de cada historia? ¿Cómo consiguieron el dinero para financiar lo imposible? ¿Qué comían en los cierres? ¿Tuvieron que pedirle permiso a papá y mamá para las amanecidas?

Interiores. Cómic

Estas cosas solo se pueden saber de boca de los autores. Y eso es lo que que me proponía hace un par de noches cuando me puse al chat con Luis Barahona y Joseph Torres, dos de los artífices de la revista. El primero cuenta en un cómic la historia de un profesor y un alumno que, una mañana intranquila, al mejor estilo de Kafka, despiertan convertidos en algo espantoso.

Portafolio.

Torres, por su parte, publica una hermosa serie de fotos sobre los paisajes cotidianos de Pachacútec (mototaxis, buses, casas de madera, perros que hacen preguntas, atardeceres, el mar).

La posibilidad de hablar con ellos era como un regalo de Navidad adelantado. A los 16 años yo no había publicado ni siquiera un chiste en el periódico mural del colegio. Ellos habían logrado lo imposible.

  • Marco Avilés

    Hola, Joseph. Qué tal. Soy amigo de Miguel. Le conté que quería conversar con ustedes para saber más. Más sobre la revista

  • Joseph Torres

    ah cheveré. pachayoung 🙂

    bueno, yo era el fotógrafo de la revista.
  • claro. tú hiciste las fotos del recorrido por Pachacútec?

  • Sí, y las de el reportaje a la chica becada.Captura de pantalla 2014-12-04 a las 3.55.11 PM

  • claro, me gustaron mucho las fotos. qué edad tienes?

  • Joseph Torres

    gracias. yo tengo 16 años

  • Marco Avilés

    y siempre has hecho fotos?

  • bueno siempre me ha llamado la atención la fotografía, contar una historia a través de ella, me apasiona

  • pero tomabas fotos desde antes? por tu cuenta?

  • Sí, de vez en cuando

  • Marco Avilés

    y qué es lo que te gusta fotografiar?

  • Joseph Torres

    paisajes, curiosidades,realidades.

  • me llamó mucho la atención la foto de los perros. uno de ellos parece como si estuviera preguntando algo.Captura de pantalla 2014-12-04 a las 3.55.38 PM

  • Sí. como si se preguntara: ¿qué hace?

    Marco Avilés

    sí. yo tengo un perro. y él siempre pone la cabeza de lado cuando algo le da curiosidad. ¿tú tienes perros o animales?

  • Joseph Torres

    Sí, tengo mi perrito.

  • Marco Avilés

    y cómo se llama?

  • se llama boby

    • es él.

    • Marco Avilés

      qué buena imagen. está posando como un actor achorado. como quien tiene mucha cancha y práctica

    • Joseph Torres

      jajajaja. si algo así. todo un loquillo

    • y ahora qué edad tiene?

      Foto
    • Marco Avilés

      ese soy yo con mi perro

    • oh que paja tu foto con.. como se llama… ?

    • Marco Avilés

      Piji. es un perro sin pelo

      oye, y ahora que acabes el colegio qué vas a hacer?

    • voy a estudiar diseño gráfico y fotografía

    • Marco Avilés

      qué mostro

    • Joseph Torres

      sí, me apasiona

      Eran las 6 de la tarde y tenía que salir. Mi esposa estaba esperándome para encontrarnos con una pareja de amigos.

    • Marco Avilés

      oye, ahora tengo que salir, pero me gustaría seguir con la conversa. te parece bien si nos vemos mañana?

    • sí, normal a que hora?

    • puede ser a esta misma hora?

    • sí, paja

    • Marco Avilés

      ya, bravazo. y te puedo pedir algo? sería mostro si me pasas algunas de tus fotos. fotos de tu perro, de tu cole o de lo que quieras compartir. así voy conociendo más tu chamba.

    • Joseph Torres

      ya normal te la dejo en inbox. nos vemos

      En paralelo, yo conversaba o intentaba conversar con Luis Barahona, el autor del cómic kafkiano, pero su conexión de internet estaba fallando. Además tenía que cuidar a sus cinco hermanos, que a esa hora de la tarde hacían sus tareas. También debía cumplir unos recados que su mamá le había encargado. Fue una pena. Pero así son las ocupaciones de un adolescente.

      La buena noticia es que esa noche, al volver a casa, Joseph, el fotógrafo, me había dejado este mensaje lleno de imágenes inéditas. Sus imágenes. Su novel portafolio.

Al día siguiente, no pudimos coincidir. Seguramente, Luis y Joseph tenían muchas tareas o debían ayudar a sus hermanos. Y no quería ser impertinente con mis ídolos, aunque tenía miles de preguntas.

Por fortuna, tenía las fotos. Me pasé mucho tiempo mirándolas, como si fueran ventanas mágicas que me trasladaban a las calles de su barrio.

Traté de ver en ellas a su autor, ese adolescente asombrado por el mundo que lo rodea. Cada imagen ofrece un fragmento hermoso de Pachacútec, y que Joseph ha recortado con talento del gran desorden de la realidad.

Eso es Pachayoung. Una muestra de vida y locura desde el lugar más inesperado.
Captura de pantalla 2014-12-04 a las 4.05.13 PM

Gastón también se apunta a la presentación.

Pero también es mucho más. (Coachs, asesores, talleres, sueños). Y de todo eso seguramente hablarán los integrantes del equipo este viernes 5 de diciembre a las 8pm, en la Librería Íbero de Larcomar. Allí todos los fanáticos podremos hacerles todas las preguntas del mundo a los creadores de esta maravilla.

Yo tengo una: Chicos, ¿qué les dijeron papá y mamá cuando vieron la revista?

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