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¿Por qué deberíamos escribir sobre animales? ¿Acaso no tenemos suficiente trabajo haciéndolo sobre personas?

Comenzaremos este taller respondiendo a preguntas básicas. ¿Puede una persona ganarse la vida escribiendo sobre su perro o su gato? Daremos un vistazo a lo que, en la actualidad, diarios, revistas y editoriales publican sobre animales. ¿Qué se lee? ¿Qué se discute? ¿Hay oportunidades para un nuevo escritor?

¿Escribir sobre perros o ranas es más difícil que hacerlo sobre personas? ¿Es mejor? ¿Hay técnicas, estrategias, “herramientas”? ¿Cuáles son?

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Mi nombre es Marco Avilés, soy periodista, editor y lector. Codirigí la agencia Cometa, edité la revista Etiqueta Negra, publiqué un libro de crónicas sobre mujeres encarceladas (Día de visita) y pronto publicaré otros. Mis historias han aparecido en revistas de América Latina, Europa, Asia; han sido traducidas a seis idiomas y recogidas en antologías sobre crónica periodística. He dado cursos sobre periodismo y edición y dictado clases en universidades.

En este taller compartiré mi experiencia escribiendo sobre animales propios y ajenos. Vivo con un perro sin pelo, dos gatos amarillos y, durante más de un año, publiqué sus aventuras en una columna semanal, en el diario La República. La nueva temporada aparecerá en una nueva casa editorial pet friendly.

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Este es un taller para escribir sobre animales. Pero también para hacerlo sobre nosotros mismos. Y, por supuesto, sobre nuestra sociedad. Es un taller para entender cómo las técnicas de la crónica periodística nos pueden ayudar a ingresar en mundos escondidos y, luego, a salir de ellos con novedades que contar. Pero, en el sentido más amplio, es un taller para escribir historias reales sobre seres reales invisibles. Esos que (ya tengan cuatro patas o más o menos) podríamos considerar marginales. Como los perros. Como los gatos. Como la mayoría de los hombres.

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Piji en El Estado Mental, de España.

La vida es una suma de historias en busca de autor. Pero la realidad también es una amante difícil: no se va con el que llega primero sino con el que aprende a llegar mejor. Los periodistas entienden que escribir solo es el último paso de un largo camino llamado “reporteo”. Los antropólogos le llaman trabajo de campo. Los académicos, investigación. Los forenses, reconstrucción de los hechos. Tú le puedes llamar como quieras. Pero debes saber una cosa: Antes de sentarse frente a la computadora, un escritor es un acumulador. Alguien que reúne los componentes de una historia que estaban dispersos en el mundo. Llámale cazador si quieres o recolector, si eres vegetariano. Pero recuerda que el principio básico de la escritura es el mismo que el el de la cocina: no hay historia sin información, como tampoco hay cena sin ingredientes. Los datos valen poco en su estado puro. Escribir, como cocinar, es organizar.

Se necesita un método para hacer el trabajo de campo. Planificación versus improvisación. O, mejor, planificación más improvisación. ¿Cómo reportean los grandes escritores? Y lo más importante: ¿Cómo reportean sobre animales? ¿Hacerlo es muy diferente de reportear sobre personas?

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En este taller vamos a practicar un ejercicio sencillo y, por eso mismo, poco valorado: mirar. Miraremos animales y miraremos personas. El reto será mirar lo que todos miran para encontrar lo que nadie más encuentra. Y en ese acto inocente de usar los ojos veremos cómo opera la “malicia” personal en la literatura. Saber escribir es saber mirar.

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Todo reportero habita dos tiempos. Cuando observa a un gato persiguiendo a una polilla no solo admira ese momento presente sino que allí mismo empieza a pensar en lo que escribirá en el futuro. Registra lo que ve para contarlo mejor más adelante. La pregunta es: ¿cómo lo registra? ¿Qué datos recoge? Una cosa es reportear y otra muy distinta reportear para escribir escenas. La escena, que es la célula básica de toda historia, también es el campo de batalla donde mueren los jóvenes escritores. En este taller compartiremos medicinas a discreción y nos desearemos buena suerte.

Al final, toda historia se resuelve en soledad, frente a la pantalla. Puedes tener ideas, mapas, estructuras tentativas, inicios de texto. Pero solo leyendo lo que escribes descubrirás si todo lo que habías tramado funciona. ¿Tienen las historias vida propia? ¿Qué ocurre si la historia “quiere” ser contada de otra manera? Idea. Tono. Estructura. Hablaremos de eso y también de cómo afrontar el estancamiento. O, mejor, sobre cómo convertirlo en un problema por resolver. Mirada clínica y enfermedades comunes. La edición no es cosmética sino alta cirugía. ¿Podemos editarnos a nosotros mismos? Y habrá más. Mucho más.

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El taller se realizará con espíritu pop-up. Ocuparemos la sala de una casa y le daremos un aire de salón, sin matar su espíritu de hogar. Tomaremos café, té o lo que te venga mejor.

Cada participante recibirá el primer día un cuadernillo de lecturas. Y a lo largo de los cinco días también conocerá innumerables referencias donde podrá seguir aprendiendo por su cuenta.

Informes e inscripciones: habilex@gmail.com

El corazón es grande, pero las vacantes son limitadas.

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